Si llevas tiempo sin hacer ejercicio o nunca has entrenado y quieres retomar o empezar, es normal que sientas dudas sobre por dónde empezar. De hecho te diré que la mayor parte de las veces por la que alguien que retoma o empieza y abandona es por falta principalmente de asesoramiento porque por muchas (o pocas) que sean las ganas, si no sabes qué pasos tienes que ir dando para poder empezar o volver a adherirse a la práctica de ejercicio físico, vas a ciegas. Claro que es normal que te preocupes por la falta de resistencia, de fuerza, ese poco fondo físico, la motivación e incluso la posibilidad de lesiones. Para mí lo más importante es plantearte una buena estrategia y un enfoque progresivo para que puedas entrenar de manera efectiva y con garantías de seguridad.
¿Qué pasos te propongo?
1. Busca un buen profesional
Así como quieres que sea un médico quien te trate ante una patología, una enfermera quien te ponga una inyección o un piloto quien maneje el avión que te lleva de un destino a otro, para encontrar las dosis de ejercicio necesarias que necesitas para conseguir lo que buscas, tienes que ponerte en manos de un buen entrenador personal que te guíe, te motive, te acompañe y vele por tu seguridad.
2. Define tu objetivo
Antes de comenzar, pregúntate: ¿Qué quiero lograr?
- Perder grasa corporal
- Tonificar
- Aumentar la masa muscular
- Mejorar tu forma física
- Mejorar lesiones
- Moverte para estar saludable
- Higiene mental del estrés diario
Tener uno o varios objetivos claros te ayudará a mantenerte enfocada y motivada.
3. Empieza poco a poco
Uno de los errores más comunes es querer recuperar el tiempo perdido de golpe. Esto puede llevarte a sobreentrenarte y aumentar el riesgo de lesiones. En su lugar:
- Comienza de menos a más días a la semana.
- Realiza sesiones de menor a mayor tiempo.
- Usa la regla del 50%: haz la mitad de lo que crees que puedes y aumenta progresivamente. Más vale quedarte con ganas que sin ellas.
4. Escoge el tipo de entrenamiento adecuado
No todos los entrenamientos son iguales y seguro que tus gustos tampoco. Esto es de vital importancia porque tienes que tener claro que has de hacer lo que te gusta para que no te aburras.
Algunas opciones que se me ocurren:
- Entrenamiento de movilidad y estiramiento.
- Entrenamiento funcional.
- Entrenamiento de fuerza.
- Entrenamiento cardiovascular.
- Combinar entrenamientos anteriores de manera coherente.
5. Encuentra un entorno motivador
Para mí esto es un punto muy importante. La motivación, el buen rollo y el buen clima hacen que te sientas agusto entrenando y esto va a provocar que incluso en días donde las ganas son pocas, tu compromiso y tu conocimiento de cómo te va a sentir después de entrenar sean más potente. A mí me gusta mucho apodar como “sufridiversión” el entrenar y disfrutar.
6. Escucha a tu cuerpo y evita compararte
Cada persona tiene un ritmo diferente y no por eso “estás hecha un desastre”, no te compares con otros ni con tu «yo» del pasado. Es normal querer estar mejor de lo que estás cuando empiezas pero tienes que ser realista, llevas tiempo sin hacer nada y ahora toca ir de poco a poco, ¿o acaso has sido capaz alguna vez de hacer un potaje en 2 minutos? Lo importante es avanzar a tu propio paso, disfrutar el proceso y cuando te des cuenta, estarás más que orgullosa de lo que estás consiguiendo.
7. Cuida tu alimentación y tu descanso
Un descanso de calidad es clave, de nada vale que entrenes bien si luego no le das a tu cuerpo lo que necesita para recargarse. De la misma manera, alimentarte correctamente te ayudará a ver resultados más rápido y ojo, no te estreses, no te hablo de pasarlo mal, ese gran error que pasa por la mente cuando hablamos de controlar la calidad y cantidad de lo que comes, me refiero a pautarte lo que debes hacer de manera correcta y progresiva para tu mejoría.
8. Ponte un reto y mantén la consistencia y la paciencia
Soy fan de invitar a ponerse objetivos realistas a corto, medio y largo plazo, esto hará que te esfuerces y te motives para lograr lo que te has propuesto. Claro está que de nada sirve si no eres constante; la motivación es muy bonita pero es momentánea, el compromiso y el sacrificio es lo que va a marcar la diferencia entre tu yo del pasado y tu yo del presente que quiere dar un salto de calidad y no lo digo yo, lo dicen grandes personas que han conseguido grandes hazañas. Por supuesto, los resultados no llegarán de la noche a la mañana, ten paciencia, disfruta del proceso y métete en la cabeza que cada sesión cuenta aunque ese día no te haya salido un buen entreno.
Sí te aconsejo una cosa: disfruta mucho del camino, prémiate por cada logro que vayas consiguiendo antes de ponerte otro objetivo ya que, a menudo, somos tan ambiciosos incluso desde la parte sana y saludable que nos olvidamos de que realmente lo que se disfruta de verdad es el proceso y no el resultado. Te pongo un ejemplo: en varias ocasiones he entrenado meses para hacer medias maratones; el día de la prueba hago la carrera, la termino, tengo mi medalla de finisher, la miro, la contemplo pero realmente lo que me emociona no es ese material redondo con una banda para colgarme al cuello, lo que me pone la piel de gallina es recordar cada día que he entrenado en las circunstancias que fueran, el sacrificio y la constancia.
Recuerda que eres un diamante en bruto, solo falta empezar a pulirte para que brilles más de lo que ya lo haces.
¡ÁNIMO!


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